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MEMORIAS DE ANTAÑO PDF Imprimir E-mail

http://www.escazu.or.cr/index.cgi?action=pollit2&id=5 

En los años de mi infancia, allá por 1930, los caminos y calles de Escazú eran casi todos de tierra y solamente del puente Los Anonos al puente Las Lajas -límite entre Escazú y Santa Ana- y del cruce de San Rafael al centro de Escazú eran de macadan. Del actual centro comercial La Paco hacia el norte, camino a Guachipelín, había unos quinientos metros de calle empedrada que llegaba hasta el trapiche de don Tobías Chaves Herrera. 

Las principales calles del centro también estaban empedradas, mediante un trabajo cuidadoso y artesanal de nuestros abuelos.La antigua plaza -actual parque- estaba rodeada por unos enormes árboles do higuerón y otros de gavilia, cuya generosa sombra brindaban alivio en los calurosos días de verano.Un hermoso kiosco, ubicado en el lado norte de la plaza, era el sitio donde la filarmonía de Escazú ofrecía las retretas los domingos por la tarde.Por ese tiempo la mayoría de las casas eran de adobes y bahareque y algunas de madera, techadas con teja de barro y con pisos de tierra, los cuales se barrían con escobas de millo o se hacía una escoba de lechugilla. 

Recuerdo que en ese entonces sólo había cañería y luz eléctrica en el centro del cantón La gente que vivía más lejos tenía que alumbrarse con candela, canfinera o alguna lámpara mientras que el agua para el uso doméstico se jalaba de los ríos y las mujeres lavaban la ropa allí mismo, pues el agua era muy limpia. Casi todas las casas tenían un fogón de barro, con unos tinamastes bien hechos de tajo, en el cual se sentaban unas plantillas de hierro o se fabricaban con aros de carreta. 

A la par del fogón se ponía un poste de madera bien macizo y sobre éste una tabla donde se colocaba la máquina para moler el maíz para las tortillas, donde no podía faltar el comal, la cazuela y algunas ollas de barro, lo mismo que el horno para asar el pan y el bizcocho y alguna olla con picadillo de chayote con carne y chicasquil. La gente de campo casi siempre contaba con su yunta de bueyes para los trabajos de la casa, su vaca para la leche del gasto, su bestia y sin faltar los compañeros del hombre: el perro y el gato.En las casas donde no contaban con luz eléctrica apenas oscurecía la gente rezaba el rosario y seguidamente se iban a dormir, para otro día levantarse muy temprano.A las tres de la mañana las personas adultas ya estaban levantadas. Los hombres preparando las herramientas para su trabajo: la yunta de bueyes para ir a traer leña o caña de azúcar para moler y elaborar el dulce del gasto y para la venta. Otros alistaban su machete para ir a desyerbar caña, maíz o frijoles, o la changa que se ocupaba para eliminar la yerba del arroz. Mientras tanto, las mujeres prendían el fuego para calentar el agua para el café, el agua dulce y los frijoles para el almuerzo. El almuerzo -que era envuelto en hojas de plátano verde- consistía en unas tortillas grandes llamadas comaleras, sobre las que se ponía una porción de arroz, frijoles y un huevo duro, que se colocaba en una alforja de mecate con su botella de agua dulce y un terrón de dulce para comer con agua, pues tampoco faltaba el calaba cito con ese líquido.En muchas formas esos tiempos eran mucho más bonitos que los de ahora. Nunca olvido los conjuntillos de guitarra con vandolina, violin y marimba que eran contratados para las fiestas de novios, donde había comida en cantidad, sobre todo el pan casero y el bizcocho, que lo hacían tan rico. Durante las fiestas patronales siempre participaban los payasos -como se le ha llamado a la mascarada- dirigidos por su creador Pedro Arias Zúñiga los cuales divertían a grandes y chicos, y los juegos de polvora, elaborados por el señor Rubén Agüero y sus dos hijos: Aníbal y Abel. La mascarada bailaba al son de la filarmonía de Escazú dirigida por el recordado profesor don Benjamín Herrera Angulo e integrada por músicos como: Sétimo Monge, los hermanos Aniceto y Zenón Bermúdez Alberto Azofeifa Manuz, Victor Madrigal, Ricardo Marín, Rogelio Monge, Victor Castro Negro Sara, los hermanos Ramiro y Luis Aguilar, Hilario Mendoza, Genaro Castro, Juan Castro Carrión Peoquinto Carranza, etc.  Una o dos semanas antes de las, fiestas patronales se acostumbraba hacer el denominado turno patronal, que servía para sufragar los gastos de la fiesta patronal, el 29 de setiembre. Ese turno se realizaba en un gran galer6n que estaba ubicado en el lado sur del templo, con sus respectivas mesas y bancas, donde las mujeres preparaban unas grandes ollas de picadillo, pozol, sopa de mondongo, tortillas ?las cuales no faltaban en la mesa?, pan dulce casero y bizcocho, todo asado en los hornos de barro que tenían casi todas las casas. No se me olvida unos muchachos llamados Adán Guadamuz y Marcial González quienes vestidos de payasillos, andaban por las casas cantando con guitarra y vandolina, y recitando poesías, con el propósito de recolectar fondos para los gastos de la fiesta patronal. 

Continuará en próxima edición Publicado con permiso de Mario y Marco Roldán, propietarios de El Informador de Escazú Contribución del Informador de Escazú para el Portal de la Comunidad Virtual de Escazu  www.escazu.or.cr 

Memorias de antaño Por David Castro Marín SEGUNDA PARTE

http://www.escazu.or.cr/index.cgi?action=pollit2&id=5 Con el propósito de llevar algo para ser vendido el día del tumo patronal, los hombres se echaban el hacha al hombro y con su cuchillo de picar leña al cinto, se dirigían a la montaña donde cortaban unos grandes árboles, partiéndolos en tucas de unos 3 metros de largo, las cuales algunos labraban o las dejaban tal y como estaban. 

El propio día del tumo, se organizaba un gran tope, donde todos los boyeros hacían un gran desfile, unos con las tucas de madera que habían cortado llevándolas arrastradas por las carretas, otros con carretadas de leña o de maíz en mazorca, otros traían una res, un cerdo o gallinas arregladas con tortillas. Todo esto era obsequiado por la gente para ser vendido y obtener fondos para la fiesta patronal. 

Las gallinas arregladas con tortillas eran rifadas y algunos de los favorecidos se iban a sentar a la sombra de un árbol a comérsela. 

Los festejos patronales a veces se extendían hasta por cinco días, y los cantineros casi siempre contrataban un marimbero y un guitarrista para que con su m6sica les alegrara el negocio. 

En esa época habían pocas mujeres para bailar, motivo por el cual cuando los varones estaban ya "emcumbraditos" con el licor y tocaban una pieza muy alegre, se ponían a bailar hombres con hombres. Las únicas mujeres que se "apuntaban" al bailecito eran Rosa Japiá, Petra Venada, Panchona y Martina Cancha. 

La música que se bailaba en ese tiempo era el bolero, la danza, el pasillo, el vals, la mazurca y el tango. 

La típica carreta con sus bueyes y las bestias (caballo, burro) eran los medios que se utilizaban para el transporte de productos.  Aquí en Escazú, los encargados de llevar fletes a San José y traer mercaderías para las pulperías eran los hermanos José, Miguel y Francisco Aguilar, quienes vivían en una casa esquinera frente a la panadería Protti. Ellos viajaban a San José los jueves y sábados. 

Por esos días no habían panaderías en Santa Ana ni en Pacaca -hoy cantón de Mora-, pero en Escazú existía la panadería Protti, cuyo propietario era el señor Luis Protti Marchessi. 

El señor Protti tenía cuatro burros que eran manejados por don Carlos Bustamante, quien todos los días, a las 4 de la mañana, les cargaba a cada burro dos barriles grandes de madera, cada uno llenos de pan y galleta dulce, envueltos en un saco de manta. Como los animales estaban bien domesticados, don Carlos no hacia más que arriarlos y emprender el trayecto hacia Santa Ana y Pacaca, repartiendo el producto en casas y pulperías, y a las 5 de la tarde ya estaba de regreso. 

Habían varias personas que eran muy conocidas por dedicarse al comercio, ya sea por tener su pulpería o cantina, entre los que recuerdo, en San Rafael, a Vicente Guerrero -donde hoy es el centro comercial La Pacoy Tobías Zaiga -en el cruce-. En Escazú centro: Otoniel Delgado, Adán Brenes, Napo1eón Chinchilla y Abel Guzmán. En San Antonio: Clotilde Vargas y Alberto Fuentes. También destacaban don Aquíles Capra, con su taller de carretas y los hermanos Rafael y Vicente Ramírez, con su carnicería. 

Entre los hombres más talentosos, por su labor de servicio a la comunidad, puedo mencionar a don Benjamín Herrera Angulo, Nicolás Macis Quesada, Napole6n Chinchilla Abarca, Pedro Madrigal Monge y Noé Jiménez Morales. 

La gente de antes era muy honrada y trabajadora, pues el que más y el que menos, para algo siempre era útil, como Homero, Jiménez, conocido como Mero Minga, quien siempre ayudaba a quemar el juego de pólvora de las fiestas patronales y en Semana Santa se dedicaba a buscar uruca para el adorno de las calles por donde pasaba la procesión. 

Otras personas que tengo en mi memoria, son: Juan Herrera Benavidez, conocido como Juan Grande -por su enorme cuerpo- y quien era una gran persona; Marcial Pelleja Tica, quien era el arriero de las vacas de don Pedro Madrigal; otro señor conocido como Juan de Dios, a quien le gustaba andar haciendo tratos con los demás, cambiando una lima por un cuchillo o cualquier otro intercambio, y esto era cosa de todos los días. 

Había un señor que le decían Guariza, que le gustaba estar siempre ebrio; Ovilio Castro, quien siendo ciego era muy amigo del licor y que con gran destreza tocaba música con dulzaina; Celso Apiate, que era un hombre que vivía de lo que le regalaran, al igual que María Mena, a la cual le decían Maria Queque, y que acostumbraba andar con un tarrito en las casas pidiendo frijoles. 

Otro muy famoso era Moncho Telta, cuyo trabajo era hacer rollos de bejuco de lalsonsillo y moroyos de mozote para llevar a vender a San José; Liberata, una señora que siempre andaba en los trapiches solicitando cargas de bagazo; Elías Aguilar, conocido como Elías Loco, quien padecía de la cabeza, y Angelina Peluda, que tenía la costumbre de andar con los dedos metidos en los oídos. 

Cada remembranza de este Escazú añorado, es un grato recuerdo, para los más viejos, y para los jóvenes una noción de un pasado desconocido, que es la esencia del presente. 

Contribución del Informador de Escazú para el Portal de la Comunidad Virtual de Escazu  www.escazu.or.cr